De todas formas no siempre es malo mentir, puede haber mentiras que por mas falsas o no reales que sean sirvan y tengan un proposito bueno. Por ejemplo, en este relato:
Voy paseando por un camino solitario,disfruto del aire, del sol, de los pájarosEn este caso que harian? Dejarlo seguir en su fantasia en la que es feliz o despertarlo para que siga sufriendo?
y del placer de que mis pies me lleven
por donde ellos quieran.
A un costado del camino,
encuentro un esclavo durmiendo.
Me acerco y descubro que está soñando,
de sus palabras y gestos adivino...
sé lo que sueña:
El esclavo está soñando que es libre.
La expresión de su cara refleja paz y serenidad.
Me pregunto...
¿Debo despertarlo y mostrarle que sólo es un sueño,
y que sepa que sigue siendo un esclavo?
¿O debo dejarlo dormir todo el tiempo que pueda,
disfrutando aunque sea en sueños,
de su realidad fantaseada?
Tambien hay diferencia entre ser sincero y ser franco, ser sincero es decir la verdad y ser franco es abrirte totalmente al mundo, sin esconder absolutamente nada, todas son verdades, pero el sincero esconde lo que quiere esconder sin necesidad de mentir, mientras que el franco se demuestra como es totalmente frente a los otros.
Es mas de chicos no nos enseñan a no mentir, nos dicen que no hay que mentir, son cosas muy diferentes, porque nuestros papas mismos nos dicen por ejemplo: Cuando llaman por telefono y no quieren atender que digamos que no estan. Son mentiras en fin, nos dicen que no hay que hacerlo, pero no nos enseñan a no hacerlo.
Es mas, el que miente no tiene la culpa que nosotros le creamos, nosotros buscamos/queremos creer esa mentira, queremos pensar que es cierta. El simplemente nos dice algo para reducir la condena que podriamos llegar a darle, esta en nosotros creerle o no. "Nadie tiene mas posibilidades de caer en un engaño que aquel al que la mentira le ajusta con sus deseos".
Sintesis: El problema lo genera la persona que miente para no asumir la responsabilidad de sus actos y nosotros las creemos porque queremos creerlas. Ambos somos culpables del engaño.
Inspiracion: Recuentos para Demian, Jorge Bucay.